"La libertad es el derecho que tiene todo hombre a ser honrado, y a pensar y a hablar sin hipocresía" José Marti, político liberal, pensador, periodista, filósofo y poeta cubano.

EL BATLLISMO UNA IDEOLOGÍA SOCIAL, POLÍTICA Y ECONÓMICA OLVIDADA

Por Aurelio Nicolella

La corriente política, social y económica del “battlismo” nace a principios del siglo XX con su fundador José Batlle y Ordóñez, esta doctrina avanzada para su tiempo fue olvidada en los estantes de las bibliotecas, ya sea por lo convulsionada que fue la mitad de dicho siglo que la vio nacer y otro poco sería porque nació en un pequeño país sudamericano sin peso a nivel mundial como lo es Uruguay.

Los estudiosos de las ciencias económicas en las facultades la suelen mencionar como de paso, digamos.  

Lo cierto que dicha teoría sostiene y como lo pregonaba su creador, él cual sostenía que para el desarrollo de un país y una sociedad el Estado debe controlar aspectos básicos de la economía por medio de monopolios estatales, así como crear un amplio cuerpo de leyes sociales; que como resultado forjaría una sociedad de clases medias bajo el amparo de una economía pujante y de un Estado benefactor, intervencionista y redistribuidor de ganancias.

En 1913 Batlle y Ordóñez publicó unos “Apuntes” en los que expresaba sus ideas, para plasmarla para la posterioridad y para la creación de lo que él consideraba como lo que debería ser un “país modelo”.

Desde su implementación en 1903 se propugnaba un país de clases medias, ya que este extracto de la sociedad es la que mueve los engranajes de toda una nación, permitiendo que aflore la industria, el comercio y todas actividades sociales y económicas que requiere una comunidad civilizada.

La famosa ecuación del “batllismo” es la que pregonaba para que “los ricos fueran menos ricos y para que los pobres fueran menos pobres” y  su fundador consideraba que ese ideal solo podía lograrse por medio de la acción de un Estado intervencionista y redistribuidor. Un Estado que contribuya a las necesidades de los que menos tienen a fin de que puedan lograr autosatisfacerse, para luego el Estado retirarse para que el pobre que ya convertido en clase media transite sin obstáculo el logro como ser humano pleno.

También así debería actuar lo mismo en cuanto los emprendimientos que necesitaría una nación o una región del país, el Estado sería el promotor de llevar esa industria o esa transformación o esa necesidad, una vez que la misma sea rentable transferírsela a la iniciativa privada, pero bajo el control del Estado como árbitro regulador a fin de que lo privado no avasalle el bien común de la sociedad y no sea solo negocio cuando es rentable.

Así el “batllismo”, en Uruguay donde se aplicó hasta entrado los años sesenta con su política nacionalizadora, su legislación social avanzada, su economía dirigida con un puntilloso cuidado por los equilibrios macroeconómicos, logró forjar una sociedad mesocrática excepcional en América Latina, a Uruguay la convirtió en la “Suiza de América” a cuyo recuerdo muchos políticos latinoamericanos aún se aferran como nostálgicos.

Las ideas del batllismo nacen del fin de una época en Sudamérica donde finalizan las épocas del caudillismo y las guerras civiles en que se desangraron las distintas naciones. Países como Argentina, Brasil eligen el conservadorismo, otros como Colombia o Venezuela el liberalismo clásico, en cambio en Uruguay a partir de ese momento encara por un camino diverso, Batlle vio un campo fértil para aplicar sus teorías y así el batllismo inició una serie de acciones que se conocen como “el reformismo batllista”.  Garantizando tanto la libertad y la justicia social; sería para Batlle inevitable para una total democracia en el Uruguay.

Las reformas fueron impulsadas y legisladas desde el gobierno, en ese proceso participaron otros grupos políticos del país, como el opositor Partido Nacional, que muchas veces contribuyeron con sus propios proyectos a la reforma. Las principales transformaciones en materia económica se relacionaron con la nacionalización, la estatización y el fomento de la industria. Con estas medidas se buscaba crear trabajo y tener una mayor independencia económica.

BRASIL CUANDO SE TÉRMINA EL BLINDAJE PERÍODISTICO

Por Aurelio Nicolella
 
El caso de las grabaciones al presidente de Brasil, Michel Temer avalando el soborno a un aliado clave del gobierno, los dueños del frigorífico JBS que aportaron a la justicia audios y videos que demuestran que en marzo el presidente avaló el pago de millonarios sobornos al detenido y ex presidente de la Cámara de Diputados Eduardo Cunha para comprar su silencio y preservar así al Palacio del Planalto ante una eventual delación suya en el marco de la operación anticorrupción del “Lava Jato”.

Dichas grabaciones fueron dadas a conocer por la propia Red Televisiva y gráfica, la multimedia “O GLOBO”  es el caso más patente de cuando a un político se le acaba el blindaje político. Ese pacto entre políticos y periodistas, blindaje periodístico, se termina cuando: 1° el político no puede cumplir lo que el empresariado periodístico le pide, 2° cuando un hecho de corrupción del político es tan grave que no se puede ocultar más, no hacerlo haría perder la “supuesta objetividad del medio” ante la población, o, 3° cuando el político cae en desgracia, el empresariado periodístico migra con su blindaje periodístico hacia otro postulante para renovar al caído político.

La diferencia, en Brasil y aquí, es la manipulación mediática que se hace de esas corrupciones. Brasil donde solamente un porcentaje de su población es la que esta económicamente activa (clase media), el resto debe sobrevivir estando más preocupada por la telenovela del horario central que de los vaivenes de la vida política de la nación, y esto  los medios de comunicación y los políticos lo saben y lo aprovechan.

Con algunas honrosas excepciones de funcionarios específicos, la corrupción es estructural y sistemática en la política latinoamericana. El que diga otra cosa es un ingenuo o defiende un interés particular. ¿Había corrupción en el gobierno de Dilma? Seguro. ¿Hay corrupción en el gobierno de Temer? También es seguro. Hubo corrupción en los gobiernos de la “neo democracia” argentina indudablemente sí. Repercutirá en el gobierno de Mauricio Macri este escándalo carioca, dependerá de cómo terminara Michel Temer en Brasil, ya que este es su aliado político. Hoy en la ciudad paulista el único tenuemente beneficiado sería el presidenciable Lula Da Silva.

En tanto la opinión pública tanto brasileña, como argentina y latinoamericana, deben transitar la triste realidad de su propia indignación que está estratégicamente orientada por los medios de comunicación para beneficiar los intereses de los grupos económicos dueños de esos medios y sus aliados financieros.